Juan 18:28–38
“Yo soy el camino, la verdad y la vida…” – Juan 14:6
“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete” – Apocalipsis 2:5
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” – Juan 8:32
INTRODUCCIÓN
Pilato preguntó: «¿Qué es la verdad?», pero no esperó la respuesta. Jesús es la respuesta.
La verdad no es un concepto. La verdad tiene nombre y rostro: Jesucristo.
Puedes pasar la vida buscando respuestas sin encontrar paz, o puedes mirar a Jesús y encontrar la verdad que transforma, libera y da vida.
Pilato representa a muchas personas hoy en día: con poder, pero sin dirección espiritual. Su diálogo con Jesús muestra una falta de preparación para discernir la verdad, lo cual lo llevó a formular una pregunta profunda, pero vacía de sabiduría y conocimiento:.
DESARROLLO
“Yo soy el camino, la verdad y la vida…” – Juan 14:6
“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete” – Apocalipsis 2:5
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” – Juan 8:32
¿Cuántas veces buscamos soluciones rápidas en vez de buscar la verdad? La falta de conocimiento espiritual nos hace actuar por impulso, no por discernimiento.
No es solo una cualidad a celebrar, es un estilo de vida.
No tendríamos que aplaudir a una persona por decir la verdad, pues eso debería ser lo normal y habitual. Lo extraño no es vivir en la verdad, lo extraño es vivir en la mentira.
Hoy, muchos dicen: «cada uno tiene su verdad», pero la verdad no cambia con el contexto.
Así como confiamos en verdades prácticas como señales de tráfico, debemos confiar en la verdad espiritual para nuestra salvación.
Creer en Jesús es confiar en la verdad viva prometida por Dios.
Fallar en la verdad implica fracasar en la confianza, Dios nos llama a regresar y empezar otra vez.
CONCLUSIÓN
¿Vives una verdad práctica o una verdad subjetiva?
¿Conoces a Cristo solo en teoría o como experiencia que transforma?
Obedecer a Cristo es vivir en la verdad.
¿Eres solo simpatizante de sus palabras o estás crucificado con Él?
LA VERDAD TIENE UNA MISIÓN:
- Fortalecerse con su palabra, porque la verdad es alimento espiritual.
- Ser disciplinado para que la verdad forme el carácter.
- Perseverar con foco y determinación.
